El debate contra Uribe que encendió al Congreso colombiano

Para algunos, un debate histórico que denuncia los supuestos vínculos de Uribe con paramilitares. Para otros, parte de una campaña difamatoria…

  • Arturo Wallace
  • BBC Mundo, Bogotá (@bbc_wallace)

17 septiembre 2014

Uribe

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Uribe ha sido acusado anteriormente de vínculos con paramilitares

Es un debate que de una forma u otra se ha estado dando en Colombia durante años.

Pero llevado al congreso este miércoles, la discusión sobre los supuestos nexos entre el expresidente y hoy senador Álvaro Uribe y el paramilitarismo volvió a capturar la atención de numerosos colombianos.

Varios canales de televisión lo transmitieron en directo y la etiqueta #DebateParamilitarismo dominó las redes sociales.

Y en segundo lugar figuró #EstoyConUribe, promovida por quienes ven a las acusaciones en contra del expresidente como calumnias diseñadas para desprestigiarlo.

Inmediatamente después, sin embargo, seguían #UribeCobarde y #SeRetiraComoUribe, en referencia a la decisión del exmandatario de abandonar el Senado durante la primera parte de la mañana.

Aunque el expresidente eventualmente regresaría al recinto para darle la réplica a su colega en esa corporación, Iván Cepeda, el organizador del polémico debate.

Porque antes de eso, y durante más de hora y media, Cepeda hizo uso del estrado congresional para ofrecer pruebas de la supuesta relación entre el expresidente con narcotraficantes y paramilitares a lo largo de años.

«Evento difamatorio»

Manuel Cepeda

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El senador de izquierda Iván Cepeda ha sido uno de los principales críticos de Uribe.

Los señalamientos hechos por Cepeda en contra del expresidente Uribe son bien conocidos en Colombia, aunque obviamente adquieren una mayor dimensión expresados en el Senado.

Van desde supuestos favores al Cartel de Medellín en su época como director de Aeronáutica Civil a inicios de los 80, a vínculos de los aparatos de inteligencia colombianos con los grupos paramilitares durante sus dos mandatos.

Y Cepeda también abordó el supuesto rol de Uribe en la formación de esos grupos en cuanto gobernador de Antioquia, entre otros ejemplo.

Uribe eventualmente contraatacaría, defendiendo también durante más de hora y media su probidad y trayectoria política y acusando a su vez a varias personalidades.

Y cerraría acusando al presidente de la República, Juan Manuel Santos, de ordenar lo que calificó como un «evento difamatorio promovido por el grupo terrorista de las FARC, sus aliados de siempre, los paramilitares, sus nuevos secuaces».

Todo muy directo. A pesar de que inicialmente se le había prohibido al Senador Cepeda incluso nombrar a Uribe en el curso del debate.

«El innombrable»

La restricción había sido impuesta por la Comisión de Ética del Senado, que adujo que los debates de control político no se podían dar entre parlamentarios.

Pero Cepeda ya le había anticipado a BBC Mundo que estaba dispuesto a mencionar el nombre Uribe las veces que fuera necesario, porque sus cuestionamientos no iban en contra del actual senador sino que remitían a lo que este había hecho en sus anteriores cargos.

Y, al menos formalmente, el debate también interpelaba directamente a los ministros del Interior y Justicia, interrogándolos por la falta de acción frente a los numerosos señalamientos en contra del exmandatario.

Ataudes

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El conflicto armado en Colombia entre guerrilla, paramilitares y fuerzas gubernamentales ha dejado miles de víctimas.

Así las cosas, el presidente de la Comisión Segunda, Jimmy Chamorro, se limitó a hacerle ver a Cepeda en varias ocasiones que estaba faltando a lo ordenado por la Comisión de Ética.

Y tanto Uribe como Cepeda hicieron saber que pensaban llevar la discusión a los estrados judiciales.

Mientras que la crispación de ánimos fue puesta en evidencia por la decisión del expresidente y la mayoría de su bancada de marcharse, entre gritos, inmediatamente concluida su defensa.

Polarización

El ministro del Interior, Juan Fernando Cristo reaccionó inmediatamente a las acusaciones de Uribe en contra de Santos como una «cortina de humo» del exmandatario.

Y fuertes señalamientos, entre los que no faltaron los insultos, marcaron el resto de la jornada.

Ahora la pregunta es si el debate, o las acciones judiciales que de él se desprendan, lograrán cambiar algo.

En su intervención Cepeda hizo notar que en contra del expresidente se habían hecho 84 acusaciones en la Comisión de Investigaciones y Acusaciones de la Cámara de Representantes, que nunca habían sido debidamente procesadas.

Y, según el senador del Polo Democrático (izquierda), en contra del mandatario actualmente hay siete investigaciones preliminares en la Fiscalía de la nación y al menos una en la Corte Suprema de Justicia.

Alvaro Uribe

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Uribe también acusó a la presidencia de querer atacarlo.

Uribe, por su parte, volvió a acusar penalmente a Cepeda por injurias y calumnias, entre otros delitos. Y durante el debate el senador fue abiertamente vinculado con las FARC por los simpatizantes del exmandatario.

Mientras que, en su intervención final, el expresidente no dudó en afirmar que todo era parte de una campaña organizada desde la presidencia en acuerdo con la guerrilla para juidicializarlo.

Fuera del congreso, muchos le dieron la bienvenida a un debate que calificaron de difícil, pero necesario. Aunque todo parece indicar que la discusión de este miércoles en el congreso no logrará hacer cambiar de opinión a los extremos de una sociedad cada vez más polarizada.

Porque quienes apoyan a Uribe siguen pensando que el popular expresidente o bien es inocente, o simplemente hizo lo necesario.

Y muchos de quienes lo critican siguen pensando que sin sus supuestos nexos con el narcoparamilitarismo no se logra explicar la historia reciente de Colombia.

Porque el debate ni acaba de empezar, ni ha terminado. Simplemente continúa dándose.